¿El aborto un derecho fundamental? Artículo de opinión de Juan C. Carrillo.

¿El aborto un derecho fundamental? Artículo de opinión de Juan C. Carrillo.

Empecemos haciendo memoria de la buena. En Rusia, tras el triunfo de la Revolución bolchevique, llegó la “innovación” del aborto libre y en 1920 se aprobó oficialmente convirtiéndose en el primer país del Mundo en permitirlo.

Una de las primeras consecuencias fue que se dispararon los embarazos extramaritales y abortar, empezó a ser una rutina muy peligrosa. A tal nivel, que los gobernantes llegaron a la conclusión de que la nación llegaría al borde del colapso demográfico y, en la práctica, se extinguiría. El ejército, la industria, la agricultura y demás fuerzas productivas, serían imposibles sin un aumento constante de la población. No sé si les sonará de algo en España.

Los abortos libres en la URSS llegaron a un punto insostenible e incontrolable, que llevó a las autoridades soviéticas a imponer su prohibición en los años treinta con Stalin en el poder. No se podía continuar con el procedimiento implementado a finales de 1920 por Lenin. Porque Trotsky y muchos bolcheviques consideraban entonces, al inicio de los años 20, que la familia (en el contexto del sistema opresivo feudalista ruso de la época) era una institución arcaica donde la mujer de clase trabajadora realizaba trabajos forzados desde la infancia hasta la muerte. Y no les faltaba algo de razón al respecto. 

Trotsky achacaba esta explotación de la mujer, en este caso a que el nacimiento de un hijo, era para muchas de ellas una grave amenaza para su posición y por ello “el poder revolucionario les dio a las mujeres el derecho a un aborto que, en condiciones de necesidad y opresión familiar, sería uno de sus derechos civiles, políticos y culturales más importantes”. Dentro del bolchevismo, originalmente leninista, hubo dos sectores enfrentados, unos proclamaban que la familia debía ser la célula de la sociedad socialista y que debía estar protegida y otros defendía la abolición de la institución familiar.

Dada la difícil situación demográfica provocada, un Decreto del Comité Ejecutivo Central, de 27 de junio de 1936, “a petición de los trabajadores”, obligó a prohibir los abortos con la excepción establecida de que:

“El aborto solo se permitirá en los casos en que la continuación del embarazo sea una amenaza para la vida o amenace con un daño grave a la salud de la mujer embarazada, así como la presencia de enfermedades hereditarias de los padres y solo en el contexto de que se lleve su práctica en hospitales”. 

La restricción del aborto en 1936 supuso que las tasas de fertilidad en la URSS volvieran a aumentar significativamente, superando las del anterior Imperio ruso teniendo en cuenta que la tasa de fertilidad total disminuyó constantemente a partir de 1920. Y esto a pesar de las pérdidas terribles durante la II G.M. Lo que demostró el éxito de la administración de Stalin al prohibir el aborto acompañado de las siguientes medidas:

- Reforzar el papel nuclear de la familia en la sociedad soviética.

- Aumentar los requisitos para demandar procesos de divorcio.

- Incrementar la asistencia económica a las mujeres en el trabajo.

- Establecer ayudas estatales multifamiliares.

- Ampliar la red de hogares de maternidad, guarderías y jardines de infancia.

- El incremento de las sanciones penales por impago de pensión alimenticia de los padres a los hijos en caso de divorcio. 

La “novedad mundial” de implementar el aborto libre en la URSS impulsada por Lenin, Trotsky y Khruschev fue un fracaso sistémico, digan lo que digan los defensores de la política leninista-trotskista sobre los “derechos reproductivos” de las mujeres, mientras que Stalin hizo lo correcto. Aún con todas las deficiencias y efectos no deseados con la aplicación del Decreto Kalinin.

El aborto en España, no es un derecho ni menos aún, fundamental. Es una elección tasada bajo unos supuestos legales que “derogan”, en cierto modo, el respeto y el derecho fundamental a la vida -desde su inicio- protegida y consagrada en la propia Constitución Española, en el Artículo 15, que establece que "todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral". Si se permite matar nonatos -hablemos claro-, es de acuerdo con las condiciones establecidas por la ley y, a modo de excepción. Porque los atentados contra la vida son, en principio, punibles según la propia legislación española. Hablar de un derecho fundamental al aborto es un abuso en el lenguaje y un auténtico crimen contra la humanidad. Seas católico, ateo, protestante o autónomo.

Intentar incluir el aborto en la Constitución Española, tampoco promoverá más ese “derecho”. A veces escuchamos que el aborto puede parecer difícil y esto, se debe a la falta de profesionales sanitarios dispuestos a realizarlo. Ninguna norma, ni constitucional, obligará a los profesionales sanitarios a realizar actos contrarios a su conciencia y profesión. En La Rioja, por ejemplo, solo se realizan (todos ellos con el método farmacológico) en el hospital San Pedro, donde 23 de 26 facultativos especialistas en ginecología son objetores. Dar el mismo valor al nacimiento y al aborto, a la vida y a la muerte, es un sinsentido y el mundo médico es sensible a esta siniestra y criminal deriva de algunos partidos políticos. Pero los insumisos de la antigua “mili”, les parecían muy bien a estos del PSOE y estaban, en todo su derecho, a no hacer el servicio militar y saltarse las leyes vigentes en aquel momento.

Dice la IA que en España, el estado no ofrece subvenciones directas a las mujeres para abortar y están cubierta por el sistema público de salud pero que una investigación reciente sugiere que las comunidades autónomas gastaron 150 millones de euros (2020-2025) para financiar abortos en clínicas privadas. En 2024, el 82% de los abortos se practicaron en clínicas privadas, frente al 18% en la sanidad pública.

Así que digo yo, que ante la legal y moral insumisión de los profesionales de la salud. Hará falta traer más inmigración que paguen nuestro propio suicidio como sociedad y nación. Y, para que les “limpie el culo” a buen precio, a todos los que apoyan esto del aborto libre. ¿Si no, de dónde? Bueno, también se pueden hacer las famosas listas de los insumisos para echarlos y aburrirlos a base de sanciones de sus trabajos y meter sanitarios afines a esta política de aborto con barra libre. Como quieren hacer con los jueces por otros motivos parecidos. Todo es ponerse al tajo de cabezas.

Los derechos fundamentales que la Constitución protege, incluyen el derecho a la vida e integridad física y moral, la libertad ideológica, religiosa, de expresión, de reunión y asociación, y la libertad y seguridad personal. También abarcan el derecho a la intimidad, al honor, a la propia imagen, a la educación, a la sindicación y a la huelga, la participación en asuntos públicos y la tutela judicial efectiva y estos derechos, tienen el máximo nivel de protección jurídica.

Para el pleno ordinario de octubre, el PSOE de Totana llevará una moción pidiendo el apoyo de la corporación “PARA LA INCLUSIÓN EN LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DEL DERECHO DE LAS MUJERES A INTERRUMPIR LEGAL Y VOLUNTARIAMENTE SU EMBARAZO” -derecho que ya tienen bajo unos supuestos tasados- es decir, piden aborto sin límites -¿ni plazos?- sin restricción alguna como en la antigua URSS. La prueba de ello es que en su punto primero de la moción dicen:

PRIMERO. – Que Pleno del Ayuntamiento de Totana inste al Gobierno de España a promover la inclusión en la Constitución Española del derecho de las mujeres a interrumpir legal y voluntariamente su embarazo, garantizando su protección como derecho fundamental.

Los cuatro puntos siguientes de la moción, ni me voy a molestar en comentarlos mucho. Son la típica “paja” para despistar, olvidarse del objetivo fundamental que pretenden y poder echar en cara a los que se opongan con su voto, que no defienden los “derechos” de las mujeres. Por cierto, mujeres embazadas por “obra del Espíritu Santo” o no sé qué misterio fallo de la propia naturaleza que las deja en tal estado. Porque en la decisión de abortar o no, el hombre a efectos legales, es como el Rey de España. Ni pincha ni corta.

No se puede pedir en una moción: “Eliminar todo tipo de ayudas y subvenciones públicas a colectivos, organismos y asociaciones contrarias a la ley de interrupción voluntaria del embarazo…”. Y al mismo tiempo, querer “Garantizar la información, asesoramiento y atención adecuados ante embarazos no deseados o inesperados desde la Consejería de Salud, a través de la Atención Primaria y los hospitales públicos…”. Atentando así, contra por lo menos cuatro de los derechos fundamentales que recoge nuestra Constitución como son el de asociación al pretender retirar las subvenciones a las que pudieran acceder por derecho, el de huelga, caso de estar asociaciones en contra -como ya ocurre-, el de la participación de los ciudadanos en asuntos públicos y el de insumisión a cumplir una norma por motivos morales o éticos. El PSOE, junto a otros elementos políticos, parecen no aprender de la historia ni de algunas de sus catastróficas decisiones y les da lo mismo lo que ocurra con España y los españoles. Todo se resume en porcentajes de votos y en tomar decisiones según encuestas a meses vista o incluso días antes de unas elecciones. Aunque sea a costa de la vida de cientos de miles de nonatos.

Aquí, parece que son ellos, sin el “parece”, los que deciden los derechos fundamentales que pueden ser otorgados a los españoles. Y no andan faltos de razón porque los partidos políticos, nos escribieron esa Constitución sin la participación directa de los supuesto soberanos –el pueblo- así qué mañana se nos podrán retirar, si les conviene a unos o a otros y si les cuadran las encuestas -o se manipulan- y las cuentas en base a su propia ley electoral, y punto. ¿No tenemos derecho a decidir mediante una consulta nacional en las urnas eso del “derecho fundamental” a matar o solo tienen derecho los que quieren robarnos parte de nuestra nación?

¿Porqué regla de tres no se va a poder mañana, con el argumento de defender desde el poder su concepto de la democracia, derechos y libertades, ante la terrible amenaza del auge del fantasma del fascismo -que tanto pregonan algunos iluminados- pedir la pena de muerte para esos que, supuestamente, quieren acabar con todos nosotros y nuestras “libertades”? Todo sería tan simple como que les salieran unas “buenas encuestas”, las cuentas en el Congreso de los Diputados y tuvieran lo que hay que tener para tirar adelante con la medida. A la vista de como están llevando este tema del aborto y otros, legalmente.

Señores y Sras. concejales, no tenga miedo ni complejos y voten NO a todo este disparate y a cada uno de sus puntos. No sean cómplices de este genocidio programado por motivos políticos e intereses económicos que se nos escapan. Y los que lo apoyen, quede en sus conciencias y para la historia, su decisión por un puto puñado de votos y servir a la muerte como filosofía de vida. Porque “navegar tantas contradicciones”, no es algo normal desde hace más de un siglo.

Juan C. Carrillo.

Exconcejal del Ayuntamiento de Totana.