El día 5 de Septiembre saldrá a la venta el libro “Religión y magia en El Argar”, escrito por Marco Mazón Gomariz, titulado en Historia por la Universidad de Córdoba, y, actualmente, especializándose en El Argar y sus probables creencias mágico-religiosas.
Dicho libro, que ya está en preventa, ofrece una nueva dimensión sobre un aspecto que ha permanecido oculto hasta el momento: la religiosidad en la sociedad de El Argar.
Entre otras propuestas interesantes propuestas, en su trabajo podemos encontrar las siguientes:
Los bastiones de color azulado de la muralla de La Bastida, debido al carácter apotropaico —poder de alejar a los malos espíritus o demonios— que en culturas antiguas mediterráneas se atribuía al azul, pudieran tener este fin, pues en aquella época se solía dar un sentido espiritual a los muros y murallas como separadores del mundo ordenado del caótico. Comenta el autor que el propio Mircea Eliade (gran historiador de las religiones), ya argumentó la muy probable función de las murallas no solo para defenderse del enemigo humano, sino de los demonios (en aquella época era una creencia muy común y extendida la existencia de estas entidades). De hecho, comenta el investigador, todavía hoy en el noreste de Murcia se sigue usando el color azul en las casas por los lugareños para «espantar a los malos espíritus».
En el pasillo de entrada a La Bastida se encontró un doble depósito de picos o alabardas en asta de ciervo. Esto, propone, podría estar evocando un culto a los Divinos Gemelos, una deidad dual muy extendida en la Edad del Bronce del Norte de Europa, que se caracterizaba, precisamente, por depósitos de dos armas, ya sea dos hachas o dos espadas, además de cumplir la función de proteger mágicamente la entrada a La Bastida.
El entierro de los muertos en casa podría deberse a ritos mágicos relacionados con la fertilidad, la adivinación —los neo-asirios usaban a los muertos enterrados en casa para que les aconsejaran, o incluso se les aparecían en sueños— y la protección divina. En el trabajo se expone que los criterios para inhumar en casa podrían obedecer a motivos espirituales y morales, como hacen actualmente los yoruba de África, quienes también entierran a ciertos muertos en casa bajo estos criterios.
En base al estudio de Alicia Perea de 2012, donde relacionaba las diademas argáricas de apéndice discoidal con la Luna y el oro con el Sol, propone que los individuos de la AY38 (la tumba principesca de La Almoloya) eran poderosos líderes político-religiosos, representantes de una dualidad Sol-Luna en un Estado teocrático como podría ser la zona central de El Argar. La ingente cantidad de plata de la “princesa” de la tumba de La Almoloya —alega— podría ser una expresión de su relación con el plano divino, al estar la plata y otros metales preciosos, en muchas culturas antiguas, asociados al resplandor divino de los seres cercanos a los dioses.
El investigador tiene previsto dar varias conferencias sobre sus investigaciones, y una de ellas, por supuesto, será en Totana próximamente.




















