EL VIRUS DEL MIEDO, artículo de Aurelia García (Psicólóga y escritora)

EL VIRUS DEL MIEDO, artículo de Aurelia García (Psicólóga y escritora)

Durante más de un año, muy a nuestro pesar, mucho hemos aprendido sobre los virus, y en particular sobre el Covid-19, cuyo aspecto es ya bien conocido por todos.

Aunque no somos expertos, sabemos que el virus está formado por tres capas:

  • En su interior, lleva su material genético (su “manual de instrucciones” o ARN) o carga viral, que es como el “veneno” que inyectaría en determinadas células de nuestro organismo.
  • Este núcleo está rodeado por una envoltura con estructuras que sobresalen (proteínas), a modo de picos que le dan ese aspecto de corona, por el que recibe el nombre de “Coronavirus”.
  • Y, a su vez, esta corona va protegida por una fina membrana de grasa que lo protege de todo.

El objetivo de un virus es entrar en nuestro cuerpo, deslizarse con facilidad particularmente por la mucosa oral, considerada la principal vía de entrada a nuestro organismo, en parte gracias al efecto resbaladizo de la membrana grasa del virus, y meterse dentro de las células humanas para infectarlas y poder así multiplicarse, porque por él mismo no puede hacerlo, sino que necesita de la maquinaria que hay dentro de cada célula para hacer copias de sí mismo.

¿Y cómo se introduce en una célula? Pues muy sencillo: abre la puerta de la célula con una de sus llaves, tal como haría un ladrón. Cada pico de su corona es como una llave. Y él necesita robar lo que hay dentro de la célula, sea como sea. Realmente, lo tiene muy fácil y, por desgracia, lo hemos comprobado a nivel mundial.

Pero en nuestras manos está la solución más eficaz para combatirlo: sabemos que si destruimos su fina capa externa de grasa, que es la que le protege, su efecto dañino desaparece. Por eso es tan sumamente importante lavarnos las manos con jabón, el mejor disolvente de grasa que existe.

Y cuando somos atacados por un virus, nuestro sistema inmunológico fabrica un ejército de anticuerpos o defensas para combatirlo, cuerpo a cuerpo, hasta eliminarlo. Y en esta lucha, aparecen síntomas que demuestran cómo esa lucha se está llevando a cabo: fiebre, dolores musculares, cansancio…

Fortalecer nuestro sistema inmunológico es básico para evitar y prevenir enfermedades, preservando así nuestra salud física y mental.

Las vacunas también hacen su función primordial, adelantándose a un posible contagio y preparar al organismo, como si de un simulacro se tratara, para tal invasión. Este entrenamiento previo, reclutando soldados de prueba, nos salvará de forma individual y, a su vez, colectivamente. Ya son muchas las enfermedades que durante siglos han atacado a  la humanidad y, gracias a las vacunas, han sido erradicadas.

La responsabilidad individual, y de grupo, también es una vacuna muy poderosa para combatir un virus.

Y yo, haciendo de “psicoviróloga” aquí en mi consulta de psicología, como si de un laboratorio se tratara, a diario exploro y analizo en mi particular “microscopio” el virus del miedo, y compruebo que es muy similar en su forma y funcionamiento al otro virus. Os lo voy a demostrar.

El virus del miedo también está formado por tres capas:

  • En su interior, lleva escrito un pensamiento negativo e irracional (su “manual de instrucciones”), que se convertirá en una orden o programa dañino una vez que se instale en la computadora de nuestra mente.
  • Este núcleo tóxico está rodeado por una envoltura llamada “orgullo”, que hace las veces de coraza y cuyo propósito es esconder, e impedir reconocer como error, la información que contiene. Esta capa también tiene una estructura en forma de picos punzantes (ira).
  • Y en la parte más externa, el virus del miedo va protegido por una fina y suave membrana que lo protege de todo: excusas, pereza, justificaciones, mentiras…

 

El objetivo del virus del miedo es entrar sigilosamente en nuestra mente para instalarse, cual programa informático, y poder así multiplicarse para producir un torrente de creencias irracionales, obsesiones y fobias que bloquearán por completo nuestra capacidad de razonar.

¿Y cómo se instala en la mente? Pues muy sencillo: va abriendo las puertas de los distintos compartimentos de nuestra vida (salud, pareja, trabajo, familia, autoestima…) con cada una de sus llaves, tal como haría un ladrón. Cada pico de su corona es como una llave. Y él necesita robar, sea como sea, nuestros mayores tesoros: la alegría, la ilusión, la esperanza, la paz, la libertad... Realmente, lo tiene muy fácil y, por desgracia, lo estamos comprobando a nivel mundial con este ritmo frenético con el que vivimos, donde el estrés, la ansiedad y la depresión han tomado el mando.

Pero en nuestras manos, al igual que anteriormente he explicado, también está la solución para combatirlo: sabemos que si destruimos su fina y suave membrana que lo protege (excusas, pereza…), su efecto dañino desaparecerá. Por eso es tan sumamente importante una buena higiene mental. Existen varios disolventes muy eficaces contra las excusas y la pereza: practicar algún deporte, tener aficiones, hacer vida social, reírse, pasear, descansar…

Y cuando somos atacados por el virus del miedo, nuestra inteligencia, como sistema inmunológico mental que es, debería fabricar un ejército de pensamientos racionales positivos (anticuerpos) para poder combatir contra los pensamientos negativos que nos atacan. Y en esta lucha, aparecen síntomas que demuestran cómo esa lucha se está llevando a cabo: ansiedad, palpitaciones, insomnio, agotamiento, apatía, tristeza…

Pero, en muchas ocasiones, nuestra inteligencia no fabrica suficientes pensamientos racionales, y el torrente de pensamientos obsesivos nos ganan la batalla. Por ello, fortalecer nuestro sistema inmunológico mental, aprendiendo a vivir en positivo, es básico para evitar y prevenir enfermedades y trastornos psicológicos, preservando así nuestra salud y nuestro bienestar. Esta sería, sin duda, la mejor vacuna mental que existe.

Y, por supuesto, pedir ayuda a tiempo a un profesional de la salud mental también es una vacuna muy poderosa para combatir el virus del miedo.

No te lo pienses y… ¡vacúnate contra el miedo!

¡Tu felicidad te está esperando!

 

Aurelia García

Psicóloga y escritora

http://aureliagarcia.blogspot.com