Mi vecina. “Sed infértiles y dejad la Tierra en silencio tras vuestro paso”

Mi vecina. “Sed infértiles y dejad la Tierra en silencio tras vuestro paso”

Soy madre de tres hijos, y creo que es la experiencia más inverosímil que hay en la vida; que yo, un grano de arena en la playa interminable del planeta, pueda crear vida, que el universo te dote de ese don, solo por ser mujer, es algo increíble, cuando de ti sale un pequeño ser completo, todo en miniatura, al que amas de una manera, tan especial.

Pero si volviera a nacer, con la consabida “sabiendo lo que se”, no se si volvería a tener hijos; buscaría “otras experiencias”.

Aunque se que el reloj biológico, no lo controlamos nosotras, intentaría luchar contra el, por todos los medios.

Los hijos, te dan lo mejor y lo peor de la vida, y tú lo recibes todo, casi de manera masoquisa, simplemente por el amor incondicional que sientes por ellos.

Ya estas embarazada, y desde ese momento de felicidad extrema, ya dejas de ser tu, ya solo piensas en el, cuidado con las comidas, con las salidas, ya no te importas tu, te da igual los kilos, las varices, las molestias, los p…análisis, el ginecólogo…..

Y, ya están aquí, al igual que se dan clases de preparto, deberían ser obligatorias las clases de crianza. Ya dejas de ser persona, para pasar a ser zombi, pero zombi madre claro. Y pasa el tiempo, y se van haciendo mayores y recuerdas aquella expresión “que ganas tengo que seáis mayores”, pues no, como en casi todo, estas equivocada, cuando son pequeños, los problemas también son pequeños, pero conforme van cumpliendo años, los problemas parece que los cumplen dobles.

Últimamente hay personas que y no ocultan, que no quieren tener hijos, y no lo dicen por egoísmo, sino por la obligación ética de no crear seres infelices, dicen que, el consumo per capita actual de la especia humana, solo sería sostenible con una población mundial tres veces menor, que dejar de procrear es la forma de poner fin al dolor y el desasosiego del paso por el mundo.

Y si nos ponemos a pensar, según en que lugar del mundo nacen los niños, si en países ricos, nacen como reyes, si en países pobres, carne de cañón

Y si nos ponemos a pensar, según en que lugar del mundo nacen los niños, si en países ricos, nacen como reyes, si en países pobres, carne de cañón.

Alguna vez léi algo que seguro dijo alguien inteligente:

“Sed infértiles y dejad la Tierra en silencio tras vuestro paso”