Tomás Martínez Rubio. Un maestro de vocación y un amante de las tradiciones locales. (Fallecido el 21/06/2024)
Este mes de junio fallecía Tomás Martínez Rubio, que habitualmente nos regalaba poemas y poesías que se podían leer en estas mismas páginas. Como homenaje y reconocimiento, le recordamos a través de unas palabras de quienes más le conocían, su familia, Nació en Totana el 8 de marzo de 1947.
Sus padres Tomás y Patricia regentaban una tienda de comestibles en el centro de Totana. Junto a sus hermanos, Paca, Carmen, Juan Antonio, María y José Luis, pasaban grandes temporadas en la huerta, por ello, toda su vida ha estado vinculado a la Ermita de la Virgen de las Huertas de la que era un gran devoto y siempre ha participado de sus fiestas. Frecuentemente subía a su pequeña parcela donde le encantaba disfrutar de su huerto recolectando sus pequeñas cosechas.
Su vocación por la enseñanza comenzó desde muy temprana edad. A finales de los años 60 comenzó a trabajar como vigilante de los alumnos internos del Colegio Ruiz Mendoza, iniciando en esta época sus estudios de Magisterio. Finalizados los mismos, ejerció como maestro en la Escuela Hogar Sierra Espuña hasta que aprobó las oposiciones. Una vez obtenida la plaza, a principios de los años 70 ejerció como maestro en el CEIP Santiago de Totana, hasta que contrajo matrimonio en 1977 con Carmen Navarro, la que ha sido su gran amor, compañera y confidente, con quien se fue a Aledo, donde pasaron 8 años como maestros.
Ejerció también como director del CEIP San Cristóbal. Durante todo este tiempo promocionó la construcción del actual colegio. Aledo fue sin duda una de las etapas más felices de su vida, donde contribuyó no solo a la formación académica de muchos aledanos, sino que también hizo grandes amigos que le acompañarían durante el resto de su vida. En el año 1986 regresan a Totana, donde fue destinado como maestro al Colegio San José, en el que además de ejercer como maestro, también lo hizo como director.
En 1996 se trasladó al IES Prado Mayor, donde impartió las asignaturas de Lengua Castellana y Francés. Finalizó su carrera de docente por su jubilación en 2007 habiendo dedicado más de 40 años a la educación. Tomás ha sido siempre, por decirlo de alguna manera, una persona muy activa. Destacaba su gran afición por la música, siempre con su laúd, la pesca, disfrutar largas temporadas en Bolnuevo, el carnaval, la poesía, la cultura y fiestas populares, siempre rodeado de su familia y amigos con los que le encantaba disfrutar de la vida, como el mismo decía. Movido por su Fe fue adquiriendo compromisos tanto en la Parroquia de Santiago en la que colaboró como lector y voluntario de Cáritas Parroquial, como en la mejora y engrandecimiento de nuestra Semana Santa.
Desde muy joven perteneció a la Cofradía del Cristo de la Agonía, en la que procesionó portando uno de sus faroles, siguiendo la tradición de su padre, así como a la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores, de la que formó parte de su Junta Directiva como secretario y de la que fue presidente entre 2001 y 2009.
Como nazareno comprometido, no dudó en formar parte de la Junta Directiva del Ilustre Cabildo Superior de Procesiones. Entre los años 2001 y 2004 ejerció como secretario, de 2005 a 2009 como vocal, haciéndose cargo de la Vocalía de Formación. Fue en este tiempo cuando se comenzaron a realizar los primeros concursos y exposiciones sobre“Así ven los niños nuestra Semana Santa”. Además, durante muchos años formó parte del equipo que coordinaba, revisaba y preparaba la publicación de la revista de nuestra Semana Santa. Como buen totanero, disfrutó siempre de su cultura y tradiciones, reflejado en su gran amor a nuestra patrona Santa Eulalia, a la que acompañó durante toda su vida en procesiones, romerías y en este último año en el camino Eulaliense; asimismo realizó numerosas publicaciones en los Cuadernos de la Santa. Su alegría y su ilusión por todo siempre formarán parte de esta nuestra querida Totana. Como testimonio de una antigua alumna: “Don Tomás fue mi maestro, mi MAESTRO con letras grandes.
Aquel maestro del cole al que recuerdo con un inmenso cariño: sus clases de lengua y literatura; sus lecciones de vida; gran profesional de vocación; exigente buscando siempre lo mejor de nosostros, y siempre cercano cuando lo necesitábamos. Tengo la gran suerte de poder decir que ¡Don Tomás fue MI MAESTRO! Un abrazo eterno para las alturas. D.E.P.”
(Antigua alumna de Aledo y maestra de Primaria, I.C.G)




















